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Macrotendencias de alimentación

Macrotendencias de alimentación

Los nuevos consumidores a nivel global presentan claras exigencias a la hora de definir sus opciones de comida. Millennials y Centenials, marcan  prioridades y conductas que desafían a la industria alimentaria.

Los Centenials son los nacidos hasta 1997, mientras que los Millennials, entre 1981 y 1996. Este grupo de hasta 37 años es el de mayor fuerza demográfica, ya que representará en 2020 el 59% de los habitantes del mundo, y hoy es responsable del 35% de la renta bruta global. 

Tienen conductas distintivas, hábitos cambiantes que desafían a la industria de la alimentación con nuevos factores y valores definidos: la preocupación por el medio ambiente, el cuidado animal y las condiciones de producción, la trazabilidad de lo que adquieren y el cuidado de su salud son los principales. 

Desafiado, el sector de la alimentación los analiza y utiliza herramientas de digitalización y big data para conectarse con ellos. El análisis de estudios globales ( Mintel, Whole Food Markets, Innova Market Insight, entre otros), permiten sintetizar sus principales características en el siguiente rango: 

  • Son generaciones con alta conciencia de longevidad. Por ello, demandan productos que los ayuden a vivir y envejecer saludablemente (huesos sanos, cerebro activo, etc.). Comparten información, investigan, preguntan, comparten y dejan sus opiniones. 
  • Se inclinan por productos saludables y amigables con el medio ambiente. Pretenden vivir en un mundo sostenible y sustentable. 
  • Buscan transparencia en sus adquisiciones: trazabilidad y etiquetado. 

Es el consumidor, no el producto!

Desde las empresas de alimentación, el paradigma de diseño y oferta de sus productos también se ha transformado. El centro se ha corrido, del producto al consumidor. 

Un pormenorizado estudio realizado este año por la multinacional Findasense “Las cosas sobre la mesa!” analiza las macrotendencias de alimentación para estas nuevas generaciones y presenta cinco etapas en su decisión de compra, que responden al corrimiento en este paradigma (producto- consumidor): 

  • IMPACTO ¿Cómo impacta ambientalmente?

Las nuevas generaciones quieren productos seguros, éticos y sostenibles. Esto incluye no sólo la voluntad de identificar el sistema de producción, sino también la de acompañar el consumo con la reducción del desperdicio, las buenas prácticas de producción y el packaging de menor impacto ambiental.

  • COMPOSICIÓN ¿Cómo está compuesto?

En este sentido, el blockchain y demás tecnologías que faciliten la trazabilidad y transparencia son claves. Así también el etiquetado, para poder tomar decisiones saludables y sustentables. En este sentido: ¿Hay confianza en las etiquetas? ¿resulta su información suficiente?

  • ADQUISICIÓN ¿Dónde y cómo puedo comprarlo?

Ahorrar tiempo y dinero son las premisas. El comercio electrónico, las opciones de distribución y la personalización de la oferta aparecen como aspectos clave. 

  • IMAGEN ¿Cómo se ve?

Millennials y Centenials comparten lo que consumen en redes sociales, demandan una visual y textura que les permita generar contenido con el cual identificarse.

  • CONSUMO ¿Cómo y cuándo se consume?

El consumo de alimentos, como una experiencia; el delivery y el snaking como tendencias crecientes. 

Nuevas demandas, nuevos productos

Transversal a estas tendencias, el mundo atraviesa subnutrición, hambre y obesidad y el desafío de alimentar a una población creciente en 2050.  Las demandas de consumo y  la situación global de los sistemas alimentarios encuentran un gran complemento en los nuevos productos de exponencial desarrollo que ofrecen sustitutos de carnes basados en plantas. Muy especialmente en el último año, su crecimiento ha sido exponencial y han logrado presencia en varias cadenas de comidas en Estados Unidos y Europa, así como también en cadenas de supermercados. Se identifican como una alternativa sustentable (de impacto positivo frente al cambio climático, abordando las restricciones de recursos del planeta para la población creciente);  saludable (proteína vegetal); ética (mejorando los sistemas alimentarios y el bienestar animal); e innovadora (con altos niveles de inversión en ciencia y tecnología). Por el mismo camino, la producción de proteína animal en laboratorio, agricultura celular, promete desarrollos a más largo plazo, pero bajo la misma lógica de sustentabilidad, salud e innovación. 

Estas demandas globales y los cambios en los hábitos de alimentación exigen en el corto plazo enorme articulación transdisciplinaria e institucional: la salud, la alimentación, las ciencias biológicas y medio ambientales, la producción agropecuaria, los drivers de consumo, el Estado regulador…son parte vital de esta conversación, que se da tan desafiante como velozmente.