El crecimiento exponencial de los sustitutos de carnes basados en plantas y el avance acelerado en el desarrollo e investigación de la agricultura celular convergen con un crítico contexto de mercado global para la producción tradicional y exigentes macrotendencias de consumo de parte de las nuevas generaciones. La dinámica de esta transformación es muy rápida y exige gran capacidad de adaptación de los involucrados.

Son parte exigida en esta enérgica y novedosa conversación: la academia, las instituciones de investigación, el sector productivo, las entidades intermedias vinculadas, los profesionales de la alimentación y la salud y el Estado en su rol regulatorio.