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“Sin desarrollo rural no hay desarrollo sostenible”

“Sin desarrollo rural no hay desarrollo sostenible”

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) publican desde el año 2009 informes conjuntos CEPAL-FAO-IICA que analizan las principales tendencias que afectan a la agricultura e impactan la vida en los territorios rurales y ofrecen perspectivas sobre los escenarios futuros que se podrían esperar en cada uno de los tópicos del documento. Este análisis ha servido de base para generar recomendaciones de políticas que ayuden a enfrentar los retos y a aprovechar las oportunidades del agro y del medio rural en los países de las Américas. El último documento presentado “Perspectivas de la agricultura y del desarrollo rural en las Américas: una mirada hacia América Latina y el Caribe 2019-2020”, aborda la realidad de América Latina y el Caribe hacia la Agenda 2030 para el cumplimiento de las metas de desarrollo sostenible, organizadas alrededor de los 17 objetivos del desarrollo sostenible (ODS).

Partiendo de reconocer un escenario complejo para América Latina, el documento atraviesa todos los aspectos de su realidad: menor crecimiento económico, mayor volatilidad, restricciones comerciales, la afectación del cambio climático y un marco de inequidad urbano- rural poco alentador. 

Respecto a esto último, afirma que “No es posible superar la pobreza ni combatir el hambre, la malnutrición y el cambio climático, si las sociedades y los actores políticos de ALC no reconocen lo rural como un motor del desarrollo económico, social y ambiental en los países, al menos con la misma importancia que se le asigna en los países desarrollados.”

La falta de reconocimiento de lo rural se refleja en una invisibilidad de su agenda, a pesar de su capacidad para “prevenir, mitigar y enfrentar las distintas causas de la pobreza y el hambre en los territorios.”

Según la ONU anticipó en 2018, se espera que en 2030 más del 80% de la población de América Latina y El Caribe habite en localidades urbanas. 

Lo expuesto conlleva a pensar (con premura hacia 2030) nuevos caminos para cerrar las brechas urbano rurales, brindando mayor estructura a la ruralidad, potenciando sus capacidades económicas, sociales y ambientales para reconocer las enormes oportunidades que representa para el desarrollo de la región.

Los obstáculos a superar son muchos. El documento lista brechas socioeconómicas urbano rurales cuya manifestación más clara es la pobreza: protección y seguridad social, subalimentación y obesidad, acceso a infraestructura y servicios básicos, educación, salud, empleo, género, acceso y tenencia de la tierra, biodiversidad, cambio climático.