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Equidad de género y el futuro de los sistemas alimentarios

Equidad de género y el futuro de los sistemas alimentarios

Por Mariana Stegagnini- Presidenta Fundación CEDEF

Hay mucho por avanzar globalmente para lograr paridad de género, igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Pero particularmente en el contexto Latinoamericano y del Caribe, la brecha de género existente evidencia enormes desigualdades en muchos ámbitos y áreas sobre los que la agenda regional tiene especial foco y esfuerzo de desarrollo. 

Más específicamente, el rol fundamental de Latinoamérica en la producción de alimentos para el mundo, frente a las desafiantes demandas demográficas y ambientales que deberán atenderse en el futuro productivo, requiere de estrategias nacionales y regionales para lograr posicionamiento global y aprovechamiento del enorme potencial. Estas estrategias, que ocupan gran parte de la agenda regional, incluyen de manera ineludible la incorporación de tecnologías, de innovación, de renovadas soluciones y proyectos en convergencia de los sectores público, productivo, agroindustrial, educativo, de servicios y de representación sectorial. 

¿Será posible alcanzar estrategias a la altura de los desafíos sin equidad de género? Si la brecha entre hombres y mujeres en Latinoamérica no se reduce ¿nos encontrará el futuro con la máxima capacidad para aprovechar todo el potencial productivo y de conocimiento existente en la región? Si no se promueve la inclusión de las mujeres en los ámbitos de educación técnica, ciencia, producción agropecuaria, ecosistema de innovación del agro y la alimentación, Argentina y la región se perderán de los beneficios de la diversidad, su capacidad de adaptación a los nuevos paradigmas será menor, y enormes habilidades se perderán en el camino. 

Ante este escenario presente y futuro, resulta imperativo promover en el ámbito rural, tecnológico y de innovación la equidad de género y el empoderamiento de las mujeres. 

Repasando la información disponible para éstos ámbitos en términos de equidad de género, es posible esbozar un mapa de desigualdad que urge transformar. 

1. Las nuevas tecnologías

El Sistema de Información de tendencias educativas en América Latina (SITEAL) junto a la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), publicaron “Niñas y mujeres de América Latina en el mundo Tecnológico: una mirada de género en el marco de políticas públicas de inclusión digital”. Allí indican que en los países en vías de desarrollo hay un 16% menos de mujeres usuarias de internet que de hombres, tienen un 21% menos de posibilidades de tener su propio móvil y se estima que menos del 20% de los especialistas en TIC son mujeres. Estos datos empeoran si se cruzan con la brecha geográfica (zona urbano- rural). En la práctica, esto significa que niñas y mujeres están más expuestas a quedar rezagadas en el mundo de las TIC, ya que deberán sortear mayores barreras que sus pares masculinos para acceder y aprovechar las ventajas ofrecidas por el mundo digital. Recordemos que desde 2011, las Naciones Unidas han reconocido el acceso a la web como un derecho humano. 

Paralelamente, las mujeres representan tan solo un 18% de los estudiantes de informática (según datos de la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación).Al respecto, Fundación Sadosky realizó un estudio para analizar las causas de la baja presencia femenina en informática, y entre otras aspectos, concluye que “las representaciones que alejan a las mujeres de la informática se hallan en buena medida ya estabilizadas en la adolescencia, tanto entre varones como entre mujeres”. 

2. Las mujeres rurales

FUENTE: ONU mujeres
Fuente: ONU mujeres

Lo mismo sucede con las mujeres en el ámbito rural. Según la ONU y su trabajo sobre mujeres rurales, todos los indicadores reflejan que las mujeres se encuentran en peores condiciones que los hombres en el campo, con acceso inequitativo sobre la propiedad de la tierra, los servicios  educativos y los créditos. Además, las barreras estructurales y las normas sociales discriminatorias continúan limitando el poder de las mujeres rurales en la participación política dentro de sus comunidades y hogares: “Su labor es invisible y no remunerada, a pesar de que las tareas aumentan y se endurecen debido a la migración de los hombres”, plantea la ONU.

Fuente: ONU mujeres
Fuente: ONU mujeres

3. Las AgTech

Un estudio realizado por el BID Lab para reconocer el panorama de las innovaciones tecnológicas  destinadas al agro y la alimentación (AgTech) en América Latina y el Caribe refleja que la “ola de innovación” solo cuenta con un 11% de mujeres co- fundadoras. El informe resalta que uno de los impactos positivos que puede lograr la innovación AgTech en la región es el empoderamiento de las mujeres para que puedan contribuir en dar mayor impulso al sector. 

Las mujeres fundadoras tienen participación especialmente en la genética, protección de cultivos y animales, productos y servicios alimentarios innovadores, bioenergías, biomateriales y reducción del desperdicio de alimentos. Los hombres, un perfil más tecnológico, en soluciones Big Data y de Agricultura de Precisión. 

4. La conducción en las organizaciones

El reporte global de brecha de género del World Economic Fourm mide la brecha entre hombres y mujeres en salud, educación, trabajo y política a nivel global. En su edición 2020, refleja la enorme disparidad que aún existe en el mundo en relación al acceso a cargos de conducción. Presentando los primeros 10 países y segmentándolos, su escala expone que latinoamérica se encuentran entre los últimos del ranking, si bien reconoce que varias naciones han logrado un progreso destacable durante 2019. 

Fuente: World Economic Forum

Adicionalmente, las mujeres que acceden al cargo perciben menos ingresos que sus pares por realizar la misma tarea, ya sea con igual o superior calificación. 

El foco en Argentina y la baja representación de mujeres

Difícilmente Argentina y los países la región sean capaces de expresar todo su potencial sin equidad de género. Reconocer cuál es la agenda global, y cuál debiera ser la agenda local de empoderamiento de las mujeres en la producción agroalimentaria y la redefinición de los sistemas alimentarios hacia un futuro sostenible, es una responsabilidad de los líderes y tomadores de decisiones que son parte de la discusión, e incluyen al sector público, privado y de entidades intermedias.

El camino a recorrer es enorme en términos de representatividad. El Estado Argentino ha demostrado un distintivo enfoque y por primera vez en su historia, un organismo de ciencia y técnica como el INTA es presidido por una mujer, la Ingeniera Agrónoma Susana Mirrassou; mientras que el CONICET está dirigido por la doctora Ana María Franchi. 

Mientras tanto, en las entidades representativas del sector productivo agropecuario, a excepción de la Federación de Organizaciones Nucleadas de la Agricultura Familiar, los órganos de conducción reflejan una disparidad enorme, tal como expone el siguiente gráfico. 

Un mundo más igualitario es un mundo mejor para todos. Esa es la premisa. La diversidad enriquece, genera mejores respuestas a los desafíos, las comunidades crecen, los negocios se fortalecen. El primer paso seguramente, es reconocer esta gran disparidad. Pero el siguiente no puede esperar: hay que revertirla con urgencia.