La performance del Estado frente a la Revolución 4.0
27 junio, 2019
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por Lic. Mariana STEGAGNINI

Presidenta del Consejo Directivo de Fundación CEDEF

La revolución 4.0, de vertiginosa innovación tecnológica y veloz penetración, trasvasa todas los proyectos y procesos de gestión, tanto en el sector privado como en el público. Desde la lógica de esta transversalidad, es ineludible la configuración de un Estado con nuevas capacidades, que forme a sus equipos técnicos y de gestión burocrático administrativa en este marco, independientemente de su especialidad. En nuestra región, la innovación pública y privada encuentra entre los principales obstáculos la obsolescencia institucional y reglamentaria para su desarrollo. Suele decirse que “las tecnologías van por el ascensor, mientras que la innovación y avances tecnológicos lo hacen por la escalera.” Imaginar una mejora en la performance del Estado en los próximos años parece imposible sin poner este desafío como brújula.

Que el Estado pueda lograr el desarrollo tan anhelado por todos requiere conocer e incorporar las transformaciones globales que se están generando a un ritmo vertiginoso en relación, por ejemplo, a la Inteligencia Artificial.

Entonces, cómo lograr reducir este enorme gap entre la innovación y la gestión pública es el desafío ¿Cómo jerarquizar la agenda pública de desarrollo e innovación?¿Es posible lograrlo sin equipos lo suficientemente formados desde la experiencia en la creación y gestión de políticas públicas? ¿Es posible lograrlo sin la incorporación de cuadros jóvenes de excelencia, que a futuro serán capaces de sostener el camino venciendo esa obsolesencia?

 

Nuevas capacidades de los equipos de gestión

Sucede que la actualidad demanda una nueva competencia a los cuadros de gestión pública dentro del Estado: los equipos técnicos deberán ser capaces de vislumbrar y comprender esta revolución 4.0 que estamos atravesando para incorporarla a su planificación, transformar las regulaciones y su estructura de trabajo. No existe área excluida de ello, ya que las transformaciones son abarcativas: la educación, el trabajo, la producción, los servicios sociales y de salud, la vida en las ciudades, solo por nombrar algunas.

Hace más de veinte años, en el documento “Una Nueva Gestión Pública para América Latina” , el Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo (CLAD), que representa un consenso de las máximas autoridades responsables de la modernización de la Administración Pública y la Reforma del Estado de los países miembros, establecía a la profesionalización de la alta burocracia como el punto de partida de la Reforma Gerencial. Este tipo de profesionalización es de carácter estratégico y hoy incluye la perspectiva de las nuevas tecnologías, que no deben ser entendidas como una competencia. Junto con el apoyo y la movilización de la alta burocracia, constituyen piezas claves para transformar las actuales estructuras y asegurar una correcta estimación del futuro.

 

Proyectos inspiradores

El caso del sistema Prometea es un ejemplo de la cooperación posible de la tecnología con la mejora de los procesos de gestión. A través de Inteligencia Artificial busca acelerar los procesos judiciales simples en el Ministerio Público Fiscal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 

Siempre desde el plano del Estado, es interesante reflexionar sobre la configuración de esos equipos, que por las propias características de esta Revolución 4.0 debiera además garantizar capacidad adaptativa, a través de la integración intergeneracional. 

Solo a modo de ejemplo, durante 2015 la por entonces Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación creó el “Programa de Residencia en Gestión Pública Agroindustrial” para jóvenes de diferentes disciplinas a fin de impulsar y facilitar el recambio generacional en la gestión del Estado. “Se seleccionaron 26 jóvenes profesionales de distintas carreras en universidades de todo el país para fomentar la articulación e intercambio de experiencias con el sector público”, apuntó su responsable, Mercedes Inés Fernández Arocena. Lo que distinguió a este Programa fue no solo que el Estado saliera en la búsqueda exhaustiva de los mejores talentos y se los capacitara en el ámbito de la gestión pública, sino además que su entrenamiento estaba a cargo de profesionales senior del Estado. Es decir, integró generacionalmente a un grupo profesional joven y con visión de futuro, con la comprensión de la dinámica de la gestión pública compartida en primera persona y desde la experiencia.

Si bien son ejemplos puntuales, permiten pensar en herramientas muy enriquecedoras posibles de llevar adelante. Será fundamental capacitar en el impacto de las nuevas tecnologías a todo el personal técnico de todos los ministerios y áreas del Estado, y comprometernos desde todos los ámbitos (integrando al sector privado, academia y ONG) en institucionalizar las experiencias para que soporten el mediano plazo.

Para la gestión del Estado, las nuevas tecnologías debieran dejar de ser solo un discurso inspirador y políticamente correcto o un área específica dentro de los Organismos, para transformarse en una premisa que saque de la “zona de confort” a los proyectos, normativas y propuestas de política pública.