La Ley de Economía del Conocimiento, oportunidad para el ecosistema AgTech argentino
24 mayo, 2019
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por Dr. Carlos A. VIDAL

Secretario del Consejo Directivo de Fundación CEDEF

 

El 22 de mayo, el Honorable Senado de la Nación argentina aprobó el proyecto de ley por el cual se creó el Régimen de Promoción de la Economía del Conocimiento

Suele suceder que, en medio de una coyuntura económica, política y social como la que estamos transitando los argentinos, este tipo de noticias pasan desapercibidas para una porción importante de la ciudadanía. Pero resulta oportuno detenernos y destacarlo especialmente, ya que abre fuertes expectativas para un sector que se está afianzando en nuestro país.

La industria del conocimiento y la innovación en Argentina tiene un crecimiento sostenido. Este Régimen de Promoción amplía su potencialidad y el impacto que puede tener sobre la economía y el desarrollo nacional. 

Es una industria que se ha posicionado en pocos años como el tercer sector de la economía, con una demanda de mano obra del orden de las 200.000 personas y 6.500 millones de dólares anuales de exportaciones, valores sobre los cuales existen certeras posibilidades de crecimiento en el futuro.

Industria del conocimiento y el potencial AgTech

Quiero referirme específicamente al caso del ecosistema agroalimentario argentino, que es tradicionalmente relacionado y analizado como una cadena que va desde el productor al consumidor. Pero desde hace ya varios años -en el marco de la denominada Revolución 4.0-, comenzó a integrar nuevos actores tecnológicos, especialmente vinculados a la industria digital, con un rol e impacto estratégico sobre la producción, la productividad, la eficiencia y la gestión empresarial. Precisamente, son esos actores –actuales y futuros- los innovadores de la industria del conocimiento, los que son alcanzados por los beneficios de esta ley.

Esto no es producto del azar, al menos en el desarrollo de lo que hoy llamamos AgTech.  En primer término, no resulta extrañoque en un país como Argentina, qu

e cuenta con aproximadamente 240.000 productores que producen 140 millones de toneladas de granos, exportan 600.000 toneladas de carne y gran variedad de otros productos agroalimentarios de reconocimiento mundial, las industrias tecnológicas del conocimiento, estratégicamente se posicionen como un nuevo proveedor de servicios digitales al sector.

Pero, además, hay un elemento sustancial y es que esta Revolución 4.0 no tiene como eje central, a diferencia de las anteriores revoluciones, exclusivamente a la máquina. La robótica, la computación, la internet de la información, entre otros desarrollos, son eventos de la Revolución 3.0 que continúan y continuarán mejorándose. Pero esta nueva revolución se basa en la complementación e interrelación entre aquellas máquinas y todos los datos que pueden generarse, recopilarse y analizarse a través del Big Data, la inteligencia artificial, el internet de las cosas, etc.

Es por ello que el posicionamiento del sector agroalimentario argentino ya no solo será el de un reconocido productor tradicional de alimentos. Hoy, la perspectiva se transforma, y el sector tiene el desafío de consolidarse en un ecosistema más amplio como proveedor de datos y, por lo tanto, proveedor de insumos estratégicos para una industria conexa como la del conocimiento. Esta, a su vez, lo abastecerá de instrumental e información tecnológica para la toma de decisiones y la mayor eficiencia empresarial. 

Aún queda mucho camino por transitar. El sector de la innovación en las AgTech viene creciendo sujeto a los vaivenes nacionales, por lo que aún tiene un campo de acción y desarrollo muy promisorio. A mediados de 2018, en el documento “La Revolución AgroTech en Argentina, Financiamiento, Oportunidades y Desafíos” publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se estimaba que había en el país un núcleo de 10-12 incubadoras y aceleradoras y entre 150 y 200 proyectos en distintas etapas del proceso de llegada al mercado agroalimentario. Asimismo, identificaba que “la cantidad de emprendimientos tecnológicos vinculados al agro (AgTech) es reducida en términos relativos frente a lo que ocurre en otros sectores, como el FinTech o los enfocados en aspectos vinculados a la vida en entornos urbanos, que son mucho más numerosos”.

Es en este sentido que consideramos tan importante este mensaje y decisión de política pública que otorga el Parlamento respecto a la industria del conocimiento, dado que si bien en los últimos años, se han generado y consolidado startups tecnológicas exitosas en el ecosistema AgTech argentino, sabemos que hay una potencialidad latente que debe ser apoyada de manera directa por instrumentos como el aprobado esta semana.  Lo cual por supuesto, deberá complementarse con acciones de política pública, entre otras: apoyo financiero, mejora de acceso a mercados, incremento de la inversión en I&D, apoyo al emprendedurismo innovativo, revisión y adaptación de los planes de estudio en todas las áreas que contemplen los cambios que están ocurriendo.

Comentarios finales

Como se ha expresado, la innovación tecnológica es un instrumento con un elevadísimo potencial para la economía argentina. En este caso, aquellos desarrollos vinculados con AgTech tienen la doble posibilidad de posicionamiento en el mercado interno apoyando un desarrollo más sustentable y sostenible del sector y sus empresas.  Pero a su vez, existe un mercado internacional que puede ser nutrido de innovación agropecuaria nacional.

Si bien se ha avanzado en el desarrollo de startups vinculadas al sector agroalimentario argentino, aún resta un gran camino por recorrer para consolidar un ecosistema innovador exponencial a través del trabajo y el apoyo conjunto del sector empresario, el estado, los innovadores, los agentes financiamiento.

Es por ello que celebramos esta ley. Seguramente, serán muchos los instrumentos y acciones que debamos discutir para continuar consolidando el proceso de crecimiento de la economía del conocimiento.  Pero este es, sin dudas, un gran paso.