Carne, sin matar animales
11 diciembre, 2018
0

Tal vez sea solo esa la premisa necesaria para que las nuevas generaciones de consumidores opten por este tipo de alimentos. Pero además hay otras, como la huella ambiental del actual sistema de producción de proteína animal, o la necesidad de alimentar a una población que alcanzará los 9.000 millones de personas en 2050.

Desde la creación de la primera hamburguesa de laboratorio, presentada al público por el holandés Mark Post en agosto del 2013, el desarrollo de la agricultura celular para la producción de alimentos ha crecido exponencialmente, presentándose como la futura revolución alimentaria.

El cultivo de células de animales consiste en tomar una célula y multiplicarla en un entorno. Esto permite hacerlo con cualquier tejido. La obtención de las células, su andamio, el medio por el cual se alimentarán las células para crecer y multiplicarse (sostenible y libre de animales), son los desafíos que la investigación viene sorteando en estos años, haciendo previsible que en 2019 ya podrían adquirirse productos en el mercado creados con esta tecnología.

Fundamentos

La insostenibilidad ambiental del actual sistema de producción de proteína animal tiene varios basamentos: su alto impacto sobre el cambio climático, ya que se estima que gran parte de los gases de efecto invernadero son causados por la industria de proteína animal; la huella hídrica de este tipo de producción, también alta, por el consumo y la polución del agua.

Estos datos, junto a la perspectiva poblacional, ponen en duda la capacidad del actual sistema de producir la cantidad de proteína animal necesaria para alimentar al mundo. Durante las Jornadas de Inmersión en AgTech de Silicon Valley Forum en Rosario, el pasado 7 de noviembre Hernán Jaramillo, vicepresidente de nuevos negocios de la empresa Just Inc. sintetizó el problema: “Si China sigue consumiendo carne como lo está haciendo, en 10 o 15 años usarán la superficie de todo el Reino Unido solo para albergar a los animales que van a consumir. Necesitan entonces tecnologías complementarias que ayuden a satisfacer esa demanda, porque simplemente no hay más tierra.”

También se suman a los argumentos el debate sobre la detección de químicos en carne, la resistencia antibiótica y enfermedades epidémicas que se transmiten a través de la carne (síndrome de la vaca loca, escherichia Coli, Salmonella, etc).

Finalmente, tal vez ente las principales sobre todo en las nuevas generaciones, la cuestión ética más obvia: los animales que matamos para alimentarnos.

Finless Food es una startup que se enfoca en la producción de carne de pescado, y basa su visión en la depredación de los océanos.

Hace unos años, los desafíos se vinculaban al método de producción y las herramientas para hacerlo. Hoy, sorteados los obstáculos, el sector de desarrollo de la Agricultura Celular sabe que la aceptación del producto de parte del consumidor y le regulación normativa son los principales desafíos.

El proceso normativo para poner a prueba estos productos tendrá que ver también con los problemas de seguridad alimentaria de los países: “Son mucho más proactivos en relación a estas tecnologías y más receptivos a sentarse con compañías como la nuestra”, afirmó Jaramillo.

“No es carne”, afirman los referentes del sector de la carne vacuna, a nivel global. En Argentina, Juan José Grigera Naón, especialista en carne vacuna y consejero del IPCVA define: “La carne es una alimento natural de alto valor nutritivo que proviene exclusivamente de animales criados, recriados en sistemas usuales de producción”. Claramente, el éxito de esta tecnología representará un fuerte impacto económico y social de los sectores vinculados a la producción actual que será necesario incorporar al análisis: productores agropecuarios, profesionales afines, las ciudades del interior, la industria frigorífica y la cadena de comercialización.

PRODUCCIÓN COMPARATIVA EN TÉRMINOS DE EFICIENCIA

Velocidad. “Es posible generar en un mes el volumen de carne que genera una vaca de 420 kilos”. Hernán Jaramillo, de Just Inc.” afirmó Hernán Jaramillo.

Costos. “Hace unos dos años y medio costaba U$50 mil el kilo de carne cultivada. Ahora, estamos en el rango de U$100 y la idea es llegar a un punto en donde el costo sea igual o menor que cualquier tipo de carne y animal”, afirmaron ambos.

Sabor. “Cuando consumimos lo que estamos elaborando, el sabor no es feo ni colateral. Cerdo sabe a cerdo, pollo sabe a pollo.” Thomas Bobman, Mission Barns; Rosario, 7 de noviembre de 2018.