Producción agrícola robotizada
15 agosto, 2018
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Por Andrés Méndez *

El crecimiento exponencial de la tecnología automatizada, generalizada y más accesible cada día, trae consigo grandes ventajas competitivas y nuevos desafíos.

Las ventajas del uso de tecnología automatizada y/o no tripulada se basan en la realización prácticamente perfecta de una actividad dada. La robotización, la automatización, la ingeniería de la mano de software cada día más completo, con información de toma de decisiones en tiempo real y con mejor eficiencia a lo largo del tiempo de trabajo que un operario, son algunas de las causas del mayor uso de tecnologías en el sistema agropecuario. La seguridad de la mano del uso del GPS, cada día más preciso, como de la utilización en conjunto de radares, sensores y cámaras de diferentes tipos permite reconocer suelen ser altos, pero con el paso del tiempo se abaratan. El ejemplo más significativo es que cuando se comenzó con la tecnología de dosificación variable de insumos en las sembradoras, se necesitaban 5 monitores (contando el GPS) que costaban alrededor de 25.000 dólares. Hoy, solo una aplicación que se instala en un celular o una Tablet logra lo mismo y cuesta aproximadamente 100 dólares.

Las máquinas actuales cuentan con todo tipo de sensores, cámaras y dispositivos que permiten detectar el problema o situación y ejecutar la acción mediante la mecánica, hidráulica o electrónica. Adicionalmente, se encuentran comunicados con la nube, que les brinda información de base al software de la herramienta utilizada o también el envío de datos a un usuario control para que decida en base a un video o fotografía tomada en dicha situación.

Robotización en el mundo, ajustada a necesidades

En robotización, hay que destacar la diferencia de necesidades de los diferentes países que la utilizan. Japón es el más avanzado: posee tractores, pulverizadoras, cosechadoras que puede salir solas del galpón, realizar su actividad y luego volver al galpón y estacionarse. Son productores con campos pequeños y que no poseen operarios para el trabajo de campo.

EEUU también posee un gran avance en robotización y automatismo que muestra el poder de los robots pero de gran tamaño, con tractores muy grandes que se manejan solos en el campo y que no poseen cabina. Todos estos avances van de la mano del costo de la mano de obra: en el caso de EEUU, un operario significa 50 mil dólares anuales y a los productores se les hace imposible pagarlo solo para manejar un tractor que, por ejemplo, lleve una tolva.

El desarrollo de equipos grandes y/o pequeños dependerá principalmente de las necesidades de cada productor para cada lugar del mundo. Argentina tiene zonas donde entrar con maquinaria pesada se complica porque se encajan y probablemente la robotización con maquinaria más pequeñas logre ingresar varios días antes que una máquina de más de 15.000 kg de peso.

El vínculo con la fuerza de trabajo

Desde la aparición de la agricultura de precisión, ha aumentado exponencialmente el trabajo en nuestro entorno. Asimismo, la experiencia demuestra que hoy resulta más difícil encontrar personas que quieran trabajar en las labores de fuerza o mecánicas, que a jóvenes interesados en trabajar desde un celular, pudiendo tener aún más conocimiento de la eficiencia de la maquinaria con la cual opera.

El proceso de aprendizaje es la capacitación constante y de eso no se escapará nadie que desee conocer y mejorar desde la parte técnica del manejo de maquinaria con tecnología. En este sentido, el avance es gradual y los cambios siempre han ido permitiendo que se puedan adaptar los operarios interesados en aprender y conocer los beneficios del uso de la tecnología.

Dado el presente que vivimos, el futuro es inimaginable: lo que parecía ciencia ficción hace 5 años, hoy es realidad. Seguramente, tanto maquinaria de gran tamaño como grupos de robots podrán realizar mejor las actividades porque estarán conectados en tiempo real con las mediciones de sensores en terreno y comunicados directamente con satélites, que proveerán las condiciones metro a metro de la situación que le toque atravesar. Por ello, se necesitarán máquinas muy activas y de rápida reacción para poder realizar siembras, pulverizaciones, cosechas, mediciones de calidad de los cultivos, hoy metro a metro… a futuro centímetro a centímetro, lográndose eficiencias cercanas al 100%.

* El ingeniero agrónomo Andrés Méndez es especialista en agricultura de precisión y tecnologías para el agro de INTA Manfredi.